onsdag 18 april 2012

Comandante de las FARC renueva su invitación a Santos para conversar y encontrar el camino de la paz

Timoleón Jiménez, ´Timochenko´





Comandante de las FARC renueva su invitación a Santos para conversar y encontrar el camino de la paz

Por Dick Emanuelsson

TEGUCIGALPA / 2012-04-18 / Santos juega con las cartas bajo las mangas, comenta el Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, ´Timochenko´, en una carta dirigida al pueblo colombiano. Rechaza cualquier exigencia de rendición o capitulación de la guerrilla y propone una agenda pública ante y con el pueblo colombiano como partícipe, dejando bien claro la verdadera voluntad política que nace cuando quien ofrece diálogo lo hace de cara al pueblo y no desde detrás de escritorios lustrados donde se amasan los horrores.
“Por nuestra parte, sentarse a conversar no apunta a ningún tipo de rendición y entrega. La reincorporación a la vida civil implica y exige una Colombia distinta. El gran capital inversionista tendrá que asumir que la realidad puesta de presente  por la crisis, requiere un cambio profundo en su modo de actuar, una nueva manera de relacionarse con los pueblos. Confiamos en que sea esa la voluntad oficial. Así, sin duda, podremos entre todos desenterrar la Paz. Sin más ases bajo la manga, Santos”, dice el máximo comandante de las FARC-EP. 
El jefe guerrillero, que lleva 30 años en las filas de la organización política-armada y que reemplazó a Alfonso Cano cuando éste fue muerto en un bombardeo en el mes de noviembre del año pasado, cuestiona la voluntad de paz del mandatario colombiano. Porque está a la vista que esa voluntad, desde el Palacio Nariño, es inexistente.
“El día de su posesión, Santos farfulló acerca de su intención de diálogo con las FARC. Unos días después molía a bombas el campamento del Comandante Jorge Briceño. Durante más de un año abusó con su ficción de la llave, lo cual no excluyó el ataque mortal al Camarada Alfonso Cano, el hombre que tomaba más en serio el asunto y movía al resto del Secretariado a posibilitar contactos. Santos sabía muy bien eso, lo que no le impidió llorar emocionado. La doble moral siempre ha sido imputada a nosotros”, resume el comandante ´Timochencko´.

Timoleón Jiménez, Pablo Catatumbo y Iván Marquez, integrantes
del Secretariado del Estado Mayor de la guerrilla de las FARC-EP.

SUBRAYA EN SU CARTA que uno de los obstáculos serios para la Nueva Colombia es el Poder Fáctico imperante en esa tierra, los terratenientes, industriales ´caciques´ locales que en alianza y/o directamente como paramilitarismo se adueñaron de la tierra.
Ejemplos palpables se encuentran en  la región bananera de Urabá donde dueños bananeros, como Raúl Hasbún, quien se convirtió en jefe paramilitar y con su red de contactos entre los dueños de la tierra y las fincas bananeras, comenzó a cobrarle a cada una de los exportadores tres centavos por cada caja de banano exportado. Las tierras en Urabá y gran parte del territorio colombiano, fueron pasando del campesinado a los grandes magnates de la oligarquía mafiosa colombiana.
Dice Timochenko:
“Conviene develar qué grandes negocios han logrado ocultarse tras la guerra en Colombia. (…) Cuando el empresario palmero, Carlos Murgas, fungió como Ministro de Agricultura de Andrés Pastrana, ese gobierno decidió implementar un proyecto nacional de expansión de la agroindustria de la palma. Para ello creó el Banco Agrario e ideó las alianzas productivas. En la misma Administración se cumplió la incursión de Salvatore Mancuso (jefe paramilitar máximo de la organización para estatal) y sus hordas asesinas en el Catatumbo.
“Tras asesinar, amenazar y desterrar a miles de campesinos y familias, con evidente complicidad policial y militar, esas bandas criminales pasaron a controlar la propiedad de la tierra en amplias zonas del Norte de Santander. Sobrevino entonces la subasta al por mayor de pequeños y medianos predios. Esto ocurría en tiempos del despeje. Dispuesta por Uribe la desmovilización paramilitar, las empresas palmeras del señor Murgas se convirtieron en principales adquirentes de esas tierras. Ahora que Santos habla de restituir tierras a las víctimas, está claro que los terceros adquirentes de buena fe que adelantan proyectos agroindustriales no serán afectados de ningún modo. Todos felices con el negocio redondo salpicado con sangre del pueblo”.



CONCLUYE EL JEFE GUERRILLERO diciendo que “un proceso de paz con las FARC no puede ser secreto ni a espaldas del país, ha de ser el escenario en el que el pueblo colombiano pueda volver a denunciar y conseguir por fin justicia por tanta barbaridad sufrida”.
Padecimiento que viene ejecutándose desde hace más de cinco décadas contra el pueblo desarmado. Padecimiento del que poco se habla en este mundo donde se prioriza la globalización económica, la de las guerras por petróleo, la de la mentira. La globalización de la miseria que está sumergiendo a los pobres para beneficio de los ricos.
El “as bajo la manga” de Santos, ya fue descubierto, tocará ahora que comience otro juego. Las FARC, según ´Timochenko´,  están dispuestas a seguirlo.
 Abajo la carta en su totalidad.





Sin más ases bajo la manga, Santos

Es sabido que el talante conservador de Aristófanes, el gran dramaturgo ateniense, lo llevó a satirizar a Sócrates, cuyas reservas sobre los valores griegos tradicionales le parecieron peligrosas para el Estado. Pese a ello, gran parte de su obra es una condena a la guerra, en particular a las llamadas guerras del Peloponeso libradas largamente entre su ciudad natal y Esparta. Acontecimientos recientes traen al recuerdo su comedia La Paz y ponen de presente su vigencia.

Trigeo, nativo de Atmón, viñador honrado, enemigo de pleitos y delaciones, como se presenta ante Hermes en  las puertas del Olimpo, decide, en ausencia de Zeus y aprovechando que el artífice de las guerra duerme, ejecutar la audaz hazaña de desenterrar a La Paz, la diosa perseguida que ha sido confinada en la profundidad de una caverna bajo los más grandes peñascos, en donde la custodia además Cerbero, el fiero y monstruoso can de tres cabezas.

Para conseguirlo se ve obligado a aplacar la furia de Hermes, dispuesto a cumplir la orden de Zeus de asesinar a quien lo intente. Para ello se apoya en el Coro, conjunto virtual de voces que representan el sentir de gran parte de los pobladores de Grecia. El rescate de La Paz resulta una experiencia reveladora acerca de los verdaderos orígenes de la guerra, los pretextos que se buscan para hacerla y  las ambivalentes posiciones de muchos de quienes afirman desear la concordia cuando en realidad la odian.

Conviene develar qué grandes negocios han logrado ocultarse tras la guerra en Colombia. Para referenciar uno solo de ellos, conviene  leer la reciente crónica de Alfredo Molano titulada Paramilitarismo y palma en el Catatumbo. Una certeza parece danzar en su trasfondo.  Cuando el empresario palmero Carlos Murgas fungió como Ministro de Agricultura de Andrés Pastrana, ese gobierno decidió implementar un proyecto nacional de expansión de la agroindustria de la palma.

Para ello creó el Banco Agrario e ideó las alianzas productivas.  En la misma Administración se cumplió la incursión de Salvatore Mancuso y sus hordas asesinas al Catatumbo. Tras asesinar, amenazar y desterrar a miles de campesinos y familias, con evidente complicidad policial y militar, esas bandas criminales pasaron a controlar la propiedad de la tierra en amplias zonas del Norte de Santander. Sobrevino entonces la subasta al por mayor de pequeños y medianos predios. Esto ocurría en tiempos del despeje.

Dispuesta por Uribe la desmovilización paramilitar, las empresas palmeras del señor Murgas se convierten en principales adquirentes de esas tierras. También en los montes de María, donde había ocurrido lo mismo. Aceleran a fondo sus proyectos agropecuarios, fortalecidos por decretos que imponen que el veinte por ciento del combustible usado en el país debe contener biocombustible derivado de la palma, asegurando así el mercado y el beneficio a los pacíficos y ecologistas empresarios.

Ahora que Santos habla de restituir tierras a las víctimas, está claro que los terceros adquirentes de buena fe que adelantan proyectos agroindustriales no serán afectados de ningún modo. Todos felices con el negocio redondo. Las FARC, que combatimos con energía y coraje la avalancha militar y paramilitar, fuimos elevados a la oprobiosa categoría de terroristas y narcotraficantes, y transformados en los enemigos número uno del país y del progreso. Satán tenía su nido en el Caguán.

Recuerdo ahora a la respetable cacica Consuelo Araujo Noguera, cuya vida se perdió en el demencial intento militar por rescatarla de manos de un frente de las FARC. Cuánto se dijo y sentenció contra nosotros. Muchísimo, pero muchísimo más que lo que se dijo cuando el país se enteró que su hijo Hernandito, gobernador del Cesar, era un reconocido jefe paramilitar. O cuando se publicó que su hermano, sus sobrinos y su cuñado estaban metidos hasta el cuello con Jorge 40.

Eran los tiempos en los que el Presidente Uribe no perdía oportunidad de viajar a Valledupar.  Muy bien asistido por su director del DAS, horroroso capítulo sobre el que los poderes establecidos consideran haber conseguido echar tierra suficiente. Se equivocan. Un proceso de paz con las FARC no puede ser secreto ni a espaldas del país, ha de ser el escenario en el que el pueblo colombiano pueda volver a denunciar y conseguir por fin justicia por tanta barbaridad sufrida.

A cosas así las llaman con desprecio en la gran prensa shows mediáticos, seguramente con la correspondiente indicación de las alturas. Cada vez que los de abajo pronunciamos las palabras democracia, justicia o equidad social, se irritan furibundos los poderosos mercaderes que asimilan el crecimiento de sus fortunas a la suerte general de los demás nacionales. Si ya todo eso está logrado, repiten orondos y burlones. Eso, precisamente, es lo que discutimos.

El enriquecimiento desaforado y salvaje de unos cuantos ha significado el envilecimiento de las condiciones de vida de la mayoría. Y el aparato estatal de gobierno, legislación, justicia y fuerza desempeña el exclusivo papel de aplastar la inconformidad al precio que sea. Por encima de tanta infamia mediática, ninguna otra causa produce la guerra que se libra en Colombia. Son esas las realidades que deben abordarse y situarse en vías de solución en una mesa de diálogos.

Con esa convicción estamos dispuestos a conversar de paz con el actual gobierno. Para que no se diga después que las FARC le mentimos al país. No tememos en absoluto debatir y demostrar que han sido los grandes empresarios del capital y la tierra quienes  han renovado una y otra vez su carnicera brutalidad, a fin de firmar grandes negocios sobre la sangre de los desposeídos.  Si un importante sector de inversionistas muestra interés en dar el paso hacia la paz, lo acompañamos. Eso sí, muy alertas.

El día de su posesión, Santos farfulló acerca de su intención de diálogo con las FARC.  Unos días después molía a bombas el campamento del Comandante Jorge Briceño. Durante más de un año abusó con su ficción de la llave, lo cual no excluyó el ataque mortal al Camarada Alfonso Cano, el hombre que tomaba más en serio el asunto y movía al resto del Secretariado a posibilitar contactos. Santos sabía muy bien eso, lo que no le impidió llorar emocionado. La doble moral siempre ha sido imputada a nosotros.

Por nuestra parte, sentarse a conversar no apunta a ningún tipo de rendición y entrega. La reincorporación a la vida civil implica y exige una Colombia distinta. El gran capital inversionista tendrá que asumir que la realidad puesta de presente por la crisis, requiere un cambio profundo en su modo de actuar, una nueva manera de relacionarse con los pueblos. Confiamos en que sea esa la voluntad oficial. Así, sin duda, podremos entre todos desenterrar la Paz. Sin más ases bajo la manga, Santos.

Timoleón Jiménez
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, abril 14 de 2012



Terrorrättegång mot svensk börjar


 

17 april 2012

Joaquín Pérez Becerra är aldrig lagförd för brott i Sverige och har aldrig varit efterlyst av svenska myndigheter enligt dokument från Utrikesdepartementet, UD.


Rättegången i Colombia mot svenske medborgaren och nyhetsförmedlaren Joaquín Pérez Becerra om terrorrelaterade brott börjar idag den 17 april, enligt UD. Journalisten Joaquín Pérez Becerra med colombiansk bakgrund, har jobbat med colombianska nyheter genom den Stockholmsbaserade nyhetssajten ANNCOL. Han har varit "huvudansvarig för kontakter samt politiskt och ekonomiskt stöd" till Farc-gerillan i Europa, enligt en colombiansk polisrapport, han är gerillan Farcs huvudman i Europa enligt åtalet. Joaquín Pérez Becerra förnekar att han arbetar för Farc men säger att han som journalist och redaktör för ANNCOL har talat med gerillan. Enligt försvaret är han en för Colombias regering obekväm journalist.

Gösta Hulten

Gösta Hultén, Talesperson Charta 2008: "Jag ser gripandet och anklagelserna för "terrorism" mot journalisten Joaquin Perez Beccera som ännu ett exempel på hur diktaturer och auktoritära regimer runt om i världen utvidgar begreppet terrorism till regimkritiker - på liknande sätt som regimen i Etiopien gjort mot Martin Schibbye och Johan Persson. Det är en farlig utveckling, som Sverige och UD måste ta tydligt avstånd från, var den än förekommer."
Av de 128 sidor av UDs handlingar på 400 sidor om Joaquin Pérez Becerra, är 128 sidor avmaskade, d.v.s delvis sekretessbelagda. Det som står att läsa visar att UD betecknar Joaquín Becerra Perez som journalist.
Han har ingen brottshistoria: "Perez Becerra är ej lagförd för brott i Sverige och har aldrig varit efterlyst av svenska myndigheter".


UD har försvarat Joaquin Pérez Becerras svenska medborgarskap gentemot Colombias uppfattning  att Joaquín är colombiansk medborgare. Ärendet berör tre länder och anges som komplext.

I över tre månader har Folket i Bild/Kulturfront begärt att få ta del av UDs allmänna handlingar. Sekretessbedömningen har pågått sedan 2011-10-25 trots lagens krav på skyndsamhet. Ärendet handläggs av UDs särskilda enhet  Sekretariatet för säkerhet, sekretess och beredskap (UD SSSB). Alltför stor insyn antas troligen störa "Sveriges mellanfolkliga förbindelser och på annat sätt skada landet om dessa röjs..." och dessutom  antagligen avslöja SÄPOs arbete och övervakningsmetoder: "kan bidra till upplysningar om säkerhets- eller bevakningsåtgärd, och att det kan antas att syftet med åtgärden skadas om uppgifterna röjs."



Svenske medborgaren och journalisten Joaquín Pérez Becerra sitter sedan snart ett år, utan rättegång och dom, i fängelset La Picota, ett av de farligaste fängelserna i Colombia. Det är byggt för att hysa 2000 fångar men där vistas nu mer än 9000 fångar. De svenska myndigheterna har en moralisk skyldighet att kräva Joaquín Pérez Becerras ovillkorliga frigivning och omedelbara återvändande till Sverige! Uttalande av arbetsgruppenFRIGE JOAQUIN Comité por la Libertad para Joaquín Pérez Becerra Den här e-postadressen är skyddad från spamrobotar, du måste ha Javascript aktiverat för att visa den

Den 23 april 2011 blev den politiska flyktingen, svenska medborgaren och nyhetsförmedlaren Joaquín Pérez Becerra olagligen fängslad på flygplatsen Maiquetía i Caracas. Han hade rest till Venezuela för att bedriva sitt journalistiska arbete i sin egenskap av redaktör för Nyhetsbyrån Nya Colombia (ANNCOL) och som medlem i närradiostationen Radio Café Stereo. Den colombianska regeringen lyckades, tack vare falska internationella arresteringsorder och oäkta identitetshandlingar föra över honom till Bogotá, Colombia, 55 timmar efter gripandet.

Trots att Joaquín Pérez Becerra är politisk flykting, bosatt i Sverige sedan 1994 och svensk medborgare sedan 2000, överfördes han av den colombianska regeringen till Colombia, utan den obligatoriska protesten från de berörda svenska myndigheterna. Detta skedde i strid mot de befintliga internationella avtalen om skydd av flyktingar, såsom "Konventionen om flyktingars rättsliga ställning" från 1951 och det därpå följande Protokollet från 1967. Avtal som undertecknats av alla tre inblandade staterna Venezuela, Colombia och Sverige.

Joaquín Pérez Becerra har hållits kidnappad i nästan ett år, men den svenska regeringen visar fortfarande inget intresse av att värna om denne medborgares öde, man har inte ens lämnat över en protestskrivelse till den colombianska regeringen. Joaquín Pérez Becerra är offer för ett hänsynslöst rättsligt skådespel och de svenska myndigheterna har en moralisk skyldighet att kräva hans ovillkorliga frigivning och omedelbara återvändande till Sverige.
Joaquín Pérez Becerra befinner sig i fängelset La Picota, ett av de farligaste fängelserna i Colombia. Det är byggt för att hysa 2 000 fångar men där vistas nu mer än 9 000 fångar.

Nueva Picota

I Colombia finns det för närvarande cirka 100 000 fångar, av dessa är 9 500 politiska fångar, däribland Joaquín Pérez Becerra. De lever under miserabla och förnedrande förhållanden, i överfulla anstalter, utan rätt till hälso- och sjukvård. De är offer för repressalier, tortyr och grymma straff och lever under ständiga hot om att bli förflyttade eller mördade.

Den 20 mars i år beslutade 550 politiska fångar att inleda en "Nationell aktion av olydnad och hungerstrejk". De bli erkända som politiska fångar, som fängslats som ett resultat av den rådande allvarliga sociala och väpnade konflikten i landet. Den colombianska Justitieministern förnekar samtidigt deras status som politiska fångar men erkänner förekomsten av en militär konfrontation i landet. De vill också att den Internationella Kommissionen (som bevakar mänskliga rättigheter i colombianska fängelser och för politiska fångar) tillsammans med organisationen ”Colombianer för fred” tillåts inspektera förhållandena i fängelserna.

FARC-EP (Colombias Väpnade Styrkor - Folkets Armé) har i början av april lovat att frige tio krigsfångar, i utbyte mot att Internationella Kommissionen tillåts genomföra humanitära besök i fängelserna. Ett villkor som den colombianska regeringen envist vägrar att acceptera.
Vi -politiska flyktingar och svenska medborgare höjer våra röster för att fördöma och anklaga den colombianska regeringens passiva bemötande av lidandet och klagomålen från politiska fångar, samvetsfångar och krigsfångar och mot hyckleriet som den colombianska regeringen visat vid otaliga tillfällen då det väpnade motståndet framfört generösa förslag till samtal/utbyte.

Joaquín Becerra Perez

Vi höjer också våra röster i protest och ställer den svenska regeringen till svars för att man tillåter Joaquín Pérez Becerras och hans familjs outhärdliga lidande och för att man tillåter colombianska underrättelseagenter och paramilitärer på svenskt territorium, samt ser mellan fingrarna med att colombianska ambassaden i Stockholm rekryterar informatörer.

Vi upprepar: De svenska myndigheterna har en moralisk skyldighet att kräva Joaquín Pérez Becerras ovillkorliga frigivning och omedelbara återvändande till Sverige!

Den här e-postadressen är skyddad från spamrobotar, du måste ha Javascript aktiverat för att visa den 


Artikel 1

Publicado por Comité por la Libertad de Joaquín Pérez Becerra en Libertad para Joaquín el 4/18/2012 01:26:00 PM

lördag 14 april 2012

"Colombia (gobiernos de turno) no oculta haber recibido de los Estados Unidos más de diez mil millones de dólares para la guerra en los últimos doce años, clama por su intervención directa, pone a su disposición la totalidad del territorio para su operación aérea, acrecienta el número de asesores, personal militar y paramilitar norteamericanos, recibe apoyo tecnológico de última generación, sujeta sus planes contrainsurgentes a lo estipulado en el Pentágono. Y presiona a sus vecinos a combatir conjuntamente la guerrilla colombiana, a la que describe con los más abominables adjetivos", escribe el Secretariado del Estado Mayor de la guerrilla de las FARC-EP, que junto a ELN han resistido doce años de los operativos militares más grande en tiempos modernos en America Latina.



Carta abierta a la Cumbre de las Américas en Cartagena
 
Señoras y Señores Presidentes y Jefes de Estado de América:
 
Como lo recordarán sin duda muchos de los presentes, en la primera cumbre de la CELAC celebrada en Caracas, un conjunto respetable de voces expresó al primer mandatario colombiano su voluntad de colaborar en la búsqueda de alguna salida política a la confrontación que sufre nuestro país. La respuesta directa del Presidente Santos apuntó a que era mejor no hacer nada, la resolución del conflicto debía quedar exclusivamente en manos colombianas.
 
Pese a ello, el gobierno de Colombia no oculta haber recibido de los Estados Unidos más de diez mil millones de dólares para la guerra en los últimos doce años, clama por su intervención directa, pone a su disposición la totalidad del territorio para su operación aérea, acrecienta el número de asesores, personal militar y paramilitar norteamericanos, recibe apoyo tecnológico de última generación, sujeta sus planes contrainsurgentes a lo estipulado en el Pentágono. Y presiona a sus vecinos a combatir conjuntamente la guerrilla colombiana, a la que describe con los más abominables adjetivos.
 
Para la guerra sí está dispuesto a recibir toda la participación posible. Como reitera con frecuencia el Presidente Santos, su propósito es el de conseguir la paz, por las buenas o las malas. Entendiendo desde luego que las buenas equivalen únicamente a rendición y entrega. Tras la última década de gigantescas operaciones militares de exterminio, refulge la verdad sobre la imposibilidad de una salida militar al conflicto. En un término semejante, los Estados Unidos concluyeron que lo mejor era salir de Afganistán e Irak. Tras media centuria de cruento enfrentamiento fratricida, el régimen colombiano aún insiste en la incierta victoria militar.
 
Las FARC-EP estamos muy lejos de ser el monstruo que describe la oligarquía colombiana. Somos miles de mujeres y de hombres que soñamos con hacer realidad la ilusión que quedó trunca con la muerte de nuestro Libertador Simón Bolívar. Nos unen con el pueblo de nuestro país las más legítimas aspiraciones políticas y sociales. Jamás podrán separarnos de él las inmensas patrullas del Ejército regular, las flotillas de aviones bombarderos y helicópteros artillados, las fuerzas de Policía y de Seguridad, los grupos paramilitares o los sicarios de todo orden que acribillan las esperanzas de un mejor vivir en Colombia.
 
Nuestro alzamiento armado responde a una situación nacional de violencia estatal. Son mayores los asesinatos políticos, de dirigentes sindicales, indígenas, afrodescendientes y campesinos, que los cumplidos en cualquiera de las nefastas dictaduras latinoamericanas del pasado. Pese a las elecciones periódicas y la fachada institucional, los crímenes de Estado y los índices de desigualdad social configuran en nuestro país una situación explosiva. Cada uno de los poderosos grupos económicos controla un amplísimo monopolio mediático, y las casi 200.000 víctimas del paramilitarismo en los últimos veinte años, certificadas por la propia Fiscalía General de la Nación, son apenas una anécdota vieja para esa prensa que no cesa de infamarnos. Un décimo de la población se halla en situación de desplazamiento forzado. Las cárceles rebosan de luchadores sociales.
 
Sólo un irrestricto apoyo a los intereses norteamericanos en el continente y el mundo explica la benevolencia de Washington con la dirigencia colombiana. En nuestro país se aplican al dedillo las imposiciones de los organismos multilaterales de crédito, se privatiza cuanto sea posible, se llena de privilegios a la inversión transnacional, se desmejoran las condiciones laborales y se recortan las garantías sociales, se destruye la economía campesina, se entregan al saqueo de sus riquezas inmensos territorios y se persigue con saña a la producción artesanal y comunitaria.  El crecimiento del PIB favorece a un reducido grupo de inversionistas que no son Colombia.
 
Y se cuecen las condiciones para una futura agresión contra los pueblos que no se muestran dispuestos a admitir un similar modelo de cosas. La paz en Colombia, siempre que implique un contenido democrático de participación popular en las decisiones de Estado, resulta un presupuesto básico para el tranquilo devenir de las demás naciones del continente. Nos hemos opuesto siempre a una paz que equivalga a la mera reincorporación a la institucionalidad pervertida que genera este alzamiento. Insistimos en la necesidad de un diálogo que se encargue, de cara al pueblo colombiano y con su activa injerencia,  de recrear las condiciones para hacer posible la convivencia democrática.  Medio siglo de sangre colombiana lo reclama.
 
En plena crisis mundial del capital, una exitosa cumbre de las Américas debiera ocuparse de mucho más que el crecimiento económico afín a las reglas del mercado. Abordar el respeto a la soberanía e independencia de sus naciones, un modelo de desarrollo alternativo, la proscripción de la guerra como forma de afrontar conflictos. El fin del irracional embargo, así como la valiente exigencia del Presidente Correa de integrar libre y plenamente a Cuba, los legítimos reclamos argentinos sobre las Malvinas y la solución política al largo conflicto colombiano son temas prioritarios en una Agenda continental.
 
Quizás haya llegado el momento de tratar la inviabilidad de la guerra contra las drogas. Como planteamos en carta abierta al Congreso y el pueblo de los Estados Unidos en abril del año 2000: “…si lo que se busca es una solución de raíz al flagelo de las drogas, el mundo debe prepararse para la más grande discusión en torno a la conveniencia de la legalización de su consumo, tal como sucedió en el pasado con otros flagelos como el alcohol y el tabaco”. Se trata en todo caso de un grave problema social que no puede ser tratado por vía militar, que requiere acuerdos con la participación de la comunidad nacional e internacional y el compromiso de las grandes potencias como principales fuentes de la demanda mundial de los estupefacientes
 
Fraternalmente,
 
SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL
FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA – EJERCITO DEL PUEBLO  FARC-EP
 
Montañas de Colombia, abril de 2012.
 
 
 
 
A La V Cumbre de los Pueblos
 
“En todos esos análisis, movilizaciones y bregas participaremos vigorosamente con la Plataforma Bolivariana como faro, buscando que la unidad y organización del pueblo afiance sus luchas”
Alfonso Cano
 
Compatriotas de Nuestra América protagonistas de la V Cumbre de los Pueblos:
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC-EP extendemos a todos nuestro cálido y fraternal saludo en su condición de forjadores con su resistencia, de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña.
 
Unimos el quehacer revolucionario de la guerrilla fariana a la justa voz que surge de la entraña de Nuestra América, en su clamor por exigir solución a los problemas de las grandes mayorías ignoradas y explotadas.
 
Confiamos en la sabiduría de los pueblos que reconoce en nuestra lucha el interés por transitar los caminos hacia la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo, por encima de la manipulación mediática que divierte y pervierte la realidad.
 
La democracia de mercado, la injusticia institucionalizada, la explotación despiadada, la corrupción de las élites gobernantes, la impunidad de sus crímenes, la expoliación de nuestras riquezas, el colonialismo, el neoliberalismo y el imperialismo entre otros, son importantes temas a examinar en vías a su resolución por nuestros pueblos. Nosotros agregaríamos el Terrorismo de Estado y el arrodillamiento de la rancia clase gobernante ante el Imperio.
 
Muy a nuestro pesar,  y es causa fundamental de nuestra lucha, el gobierno de la Colombia actual representa una amenaza real para los intereses de los patriotas americanos. Suplica y recibe ayuda de la Casa Blanca, en millonarios recursos y parafernalia bélica de avanzada tecnología, mientras rechaza los intentos de apoyo internacional a una solución diferente a la guerra. Incluso va más allá, convierte el territorio nacional en base de operaciones y provocaciones contra los demás miembros de Nuestra América que libran procesos democráticos.
 
La paz en nuestro país es clamor y anhelo mayoritario. No obstante, nuestras propuestas de paz democrática con justicia social son desestimadas por el régimen, quien las interpreta siempre como debilidad o engaño, al tiempo que exige la rendición incondicional de nuestra lucha. Bajo la furia de toneladas de bombas, con los fusiles en alto, percibimos el cariño y la solidaridad de los pueblos que ustedes representan. Nos unen las mismas banderas y enemigos, a todos los acompañamos.
 
Cerca de aquí, en afrenta a la historia libertaria de Cartagena, como cuando se concertaban para la subasta de esclavos negros en el mercado público, se hallan reunidos los más poderosos propietarios y empresarios continentales, expoliadores de trabajadores y trabajadoras, buscando acuerdos para incrementar la productividad de sus negocios a costa de la desprotegida mano de obra.
 
Un poco más allá, dialogan Presidentes y Jefes de Estado de América. Varios de ellos, mandatarias y mandatarios comprometidos con los intereses de los pobres de sus países y el mundo, procuran con dignidad sobreponerse al freno impuesto por los Estados Unidos para imponer un destino en contravía de los intereses de las mayorías y a favor del capital y el latifundio.
 
En este recinto confluyen representantes de los pueblos que no tienen cabida nunca en las cumbres hemisféricas convocadas por el Imperio. A diferencia de aquellos escenarios, aquí se levantan enardecidas la energía y la voluntad política, para afrontar con verdad y valentía los problemas que agobian a los pueblos del continente. Las voces que se alzan aquí no tienen el menor interés en auxiliar al capitalismo en crisis, procuran por el contrario concertar el modo de levantar nuestros pueblos contra él, encontrar la manera de marchar unidos hacia nuestra segunda y definitiva independencia.
 
Sabemos que eso impone hablar de dos términos vedados por las oligarquías y el imperialismo: Revolución y Socialismo. En las condiciones del mundo de hoy, asimiladas las experiencias de otros confines, echando mano a nuestro espíritu crítico y renovador, las luchas de nuestros pueblos han de seguir esa senda, no existe una alternativa distinta. Conseguirlo es cuestión de grandes masas en agitación y lucha. Con las armas si es preciso. En todo caso unidas y avanzando con la resolución de no dejarse aplastar por el poder dominante.
 
Materializar tales propósitos debe ser la tarea que emprendamos todos al regreso. Aquí debiéramos tratar el modo más efectivo de ayudarnos unos a otros.
 
Las luchas de nuestros pueblos son tan inatajables como las aguas, vencen todos los escollos, fluyen a encontrarse para formar el gran río que nos ha de conducir al océano de independencia, soberanía, justicia, igualdad social y democracia verdadera. Es nuestro futuro tejido con paciencia y tenacidad.
 
Por la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños.
 
Secretariado del Estado Mayor Central
 
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército de Pueblo FARC-EP
 
Montañas de Colombia, abril de 2012.

fredag 13 april 2012

Caso Joaquín Pérez: Periodista italiana escribe carta pública a la embajadora sueca exigiendo que el estado sueco asuma su responsabilidad

Periodista italiana escribe carta pública a la embajadora sueca exigiendo que el estado sueco asuma su responsabilidad

Las operaciones ilegales de la Policía Política Secreta, DAS-G3, que operó y opera en el
continente europeo para "neutralizar" la oposición política colombiana en el viejo
continente, armando montajes y guerra psicológica en contra los refugiados políticos.
Joaquín Pérez Becerra es una de las primeras víctimas, dice la periodista italiana Annalisa
Melandri 
en su carta a la embajadora sueca en Roma, acusando al estado y
gobierno sueco por no asumir su responsabilidad por un compatriota que se
encuentran en las mazmorras colombianas.





Estimada Embajadora S.ra Ruth Jacoby,
Embajada de Suecia en Italia
Roma, 10 de abril de 2012
Ref: Detención y juicio al ciudadano sueco Joaquín Pérez Becerra

Desde casi un año,  Joaquín Pérez Becerra, periodista de origen colombiano y ciudadano sueco desde el 2000, director de la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol), se encuentra detenido en Colombia, acusado injustamente de terrorismo y de ser vinculado con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia  (FARC).

Su detención en el aeropuerto de Caracas, sobre  la  base de una “ficha roja” de la Interpol creada ad hoc detrás de un pedido del gobierno colombiano mientras estaba sobrevolando el Atlántico, y la siguiente deportación  a Colombia, apenas 55 horas más tarde, han ocurrido en total desprestigio de cualquier convención internacional sobre la defensa de los refugiados políticos y en violación de la misma Constitución venezolana. En el detalle no se ha respetado la convención ONU de Ginebra de 1951  (y su protocolo de 1976) sobre el estatuto de los Refugiados en la que además de describir  la figura del “refugiado” (“quien, como resultado de acontecimientos ocurridos antes del 1.º de enero de 1951 y debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él” Art. 1) declara que “ningún Estado Contratante podrá, por expulsión o devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de los territorios donde su vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, o de sus opiniones políticas.(Art. 33).


Joaquín Pérez Becerra, como seguramente las autoridades de Su país saben, se había visto en la necesidad de pedir asilo político a Suecia en 1993 para no ir a incrementar el número de los más de  4000 asesinados por los paramilitares y miembros del ejército en el ámbito de lo que fue el  “genocidio político” del partido Unión Patriótica en donde   él militaba. Dejó el país  después del secuestro y homicidio de su esposa.
Suecia siempre se ha distinguido entre los países europeos en las décadas pasadas por la hospitalidad y la defensa de los derechos políticos y civiles de todos los ciudadanos que buscaban refugio de las dictaduras y los regímenes violentos que imperaban en aquellos años en América latina. La situación de  Colombia lamentablemente hoy no es muy diferente de entonces, siendo  hoy como entonces,  a todos los efectos una “democracia” (sic).
No voy  a enumerar todas las violaciones de los derechos humanos ocurridas  en Colombia que no dejan esperar nada bueno para la democracia en ese lejano país. El hallazgo de la  fosa común más grande de América latina, el escándalo de los  falsos positivos, los hornos de los paramilitares de las  AUC,   son historias recientes a la crónica de los más grandes medios internacionales.
Joaquín Pérez Becerra hoy está arriesgando su vida día tras día una vez más, en la cárcel La Picota de Bogotá entre narcotraficantes y paramilitares sin ninguna medida de protección.
La Procura de la República de Colombia en plena continuidad con la política del ex presidente Álvaro Uribe quien había declarado a la prensa que había que “acabarlos” a los colombianos criminales que “viven por allá en Suecia”, ahora está preparando un juicio farsa contra Becerra.
El juicio empecerá  formalmente el 16 de abril próximo pero está basado sobre pruebas (los documentos Word encontrados en el portátil de Reyes) consideradas ilegalmente obtenidas   por una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de Colombia y sobre todo consideradas falsas por un investigador de la policía antiterrorismo colombiana (DNJIN) Ronald Hayden Coiy Ortiz,  quien ha declarado a un tribunal  que la cadena de seguridad de las computadoras de Reyes desde su hallazgo hasta la entrega a la Interpol, había sido interrumpida por un razonable periodo de tiempo, hecho que puede dejar presumir que su contenido haya sido manipulado.
¿Se está cumpliendo  el deseo de Uribe de acabar con los colombianos en Suecia? Algunos de ellos entre los cuales Joaquín Pérez Becerra,  desde décadas,  a través de las páginas de Anncol y la emisora Radio Café Stereo  operan  en absoluto respeto de la legislación sueca denunciando el terrorismo de Estado imperante  y lamentablemente  siempre actual en Colombia. Esto no quiere decir ser cómplices de las FARC o terroristas.
Su gobierno,  y lo digo con mucha amargura en esta ocasión lamentablemente no ha lucido por la solidaridad y la defensa que tenía el deber de ofrecer a Su conciudadano Joaquín Pérez Becerra.
Recuerdo la historia pasada y el respecto que el mundo entero tenía por un grande político que probablemente ha sido asesinado porque creía que cada persona tenía el derecho a vivir por lo menos en un lugar de la  tierra sin miedo. Es verdad que la Suecia de hoy es un país muy diferente y que no es el mismo país de  Olof Palme,  pero el respeto por los derechos humanos desde entonces se ha vuelto un principio que universalmente distingue los Estados democráticos de los que no lo son.
Joaquín Pérez Becerra no tenía miedo de vivir en Suecia por este motivo.  ¿Acaso  se estaba equivocando?



Annalisa Melandriwww.annalisamelandri.it
Periodista, activista por la defensa de los derechos humanos
miembro de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos   (LIMEDDH) y de la Comisión Nacional por la Defensa de los Derechos Humanos  (CNDH).

P.S. Por la enorme indignación que ha desatado la detención de Joaquín Pérez Becerra en amplios sectores de la sociedad civil, y por el gran debate surgido he considerado necesario dar a esta carta  carácter público.