lördag 18 juni 2011

Tres perlas: los apologistas de las entregas

por Jorge Bender Ibarra
En la última semana, un grupo de intelectuales –orgánicos hasta la putrefacción– pusieron sus sesos y sus plumas en moción para explicar lo bueno y lo justo de las entregas de revolucionarios que hace el gobierno de Venezuela al régimen neofascista de Colombia. Aquí recogemos a los más... destacados.
1. La filosofía de Horacio (amigo de Hamlet) y de Luis Bilbao
Según los novísimos planteamientos de Bilbao, editor de la revista América XXI, la realidad concreta, la totalidad, está hecha de una sustancia única: la gelatina. Para él, los principios son otra forma de gelatina que se moldea a... lo que sea!
¡No Horacio! hay más cosas en el cielo y la tierra, que las que sospecha tu filosofía. Es decir, los que no estamos dispuestos a abandonar el principio de solidaridad internacionalista sabemos que los principios sí son parte de una realidad material –y que no son ajenos a la totalidad en su desarrollo algo gelatinoso– pero no concebimos que éstos cambien de la noche a la mañana.
Cabe destacar otro error en el argumento. Bilbao deduce que puesto que Istvan Meszaros estuvo de acuerdo con Chávez y ahora no lo está (http://www.lahaine.org/index.php?p=54165), entonces Meszaros –“paladín premiado” en las palabras del autor, quien parece pensarse el paladín que más merece los premios– es necesariamente el que ha cambiado. ¿Por qué no aceptar que es Chávez el que ha cambiado?
Finalmente, y más esencial, Bilbao no entiende que el materialismo de Marx es ontológico (aunque, a diferencia del de Bilbao, incluye sustancias que no son pura gelatina) pero también es materialismo práctico. Es decir, hay que incidir en la realidad y no sencillamente conformarse con ella. Esto quiere decir que hay que criticar y sacar las conclusiones precisas como bien hicieron Meszaros, Petras y otros.
2. ¡Ya basta con la dieta vegetariana de los asnos! José Vicente propone otra alternativa
En una reciente entrevista a José Vicente Rangel en Ciudad CCS, éste ofrece un brillantísimo razonamiento en cuanto a las entregas al gobierno narco-terrorista de Colombia. Rangel opina: estamos lanzando cristianos a los leones (con las entregas) pero, ¿por qué no nos comemos algunos cristianos nosotros también? Eso demostraría “reciprocidad” y “madurez” ¿Escrúpulos? Dos almas moran en su pecho: “Como luchador por los derechos humanos y revolucionario”, a José Vincente le duele, pero como antropófago... ¡le dan ganas de comer!
En la paradoja de Jean Buridan, un asno muere porque está entre la comida y el agua y no puede decidir. José Vicente no es ningún asno. Él sabe que entre su papel de defensor de derechos humanos y la antropofagia pragmática, su opción ha de ser la segunda. ¿Por qué no? Es la nueva moda... al igual que Chávez y Tom Ford, el ex-vicepresidente está dispuesto a dar “pasos audaces”!
3. José Steinsleger, au dessus de la melée
José Steinsleger –tercer apologista de las entregas– pretende dar lecciones de historia a la izquierda callejera en Venezuela (nosotros). Como un maestro regañón, Steinsleger nos dice: “no les vendría mal estudiar algo de historia”. Pero hay algunos inconvenientes: primero su conocimiento de la historia es tan incompleto que confunde el lugar que Bolívar no logró defender (Puerto Cabello) con el de la capitulación de Miranda (San Mateo, La Victoria).
Sin embargo, esto es lo de menos puesto que el ojo de águila de Steinsleger ha descubierto algo de transcendencia en la historia de la lucha por la independencia: ¡¡las contradicciones!! Con este novedoso hallazgo, el periodista merece desplazar a Humboldt como el segundo descubridor de las Américas.
Desafortunadamente el manejo de la categoría “contradicciones” del periodista de La Jornada es tan flojo que no logra discernir entre contradicciones, ni comprender por qué emergen. Por ejemplo, Bolívar entregó a Miranda porque pensaba que éste estaba colaborando con el enemigo; por el contrario, Chávez entregó a Pérez Becerra porque constató que éste estaba luchando (con su pluma) contra el enemigo (¡una pequeña diferencia!). También, José Maria Córdova se insurreccionó contra Bolívar, por lo que recibió castigo. ¿Y la insurgencia colombiana? Ésta no sólo no amenaza a quien está en el poder en Miraflores, sino que jamás lo ha criticado directamente.
Con esto en mente, habría que preguntarse con Steinsleger, pero en el sentido inverso, ¿quién es el “aldeano vanidoso”que confunde su aldea con el mundo? ¿Serán los que piensan en la solidaridad para enfrentar juntos al enemigo –como recomienda Martí en Nuestra América misma– o serán los que venden a sus hermanos para tener una paz momentánea y local?
18/6/2011